¿Te fías de comprar por Internet?

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Categorías: E-Business
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El comercio electrónico es la posibilidad de acceder a realizar tus compras desde Internet sin necesidad de trasladarte físicamente al establecimiento en el que habitualmente gastas tu renta mensual.

Es lógica la desconfianza que genera nuestra primera experiencia como comprador en la red. Pero también es cierto, que según trabajamos más y más a través de este medio nos vamos sintiendo más a gusto en él y la desconfianza inicial se va transformando en una nueva forma de entender la comodidad que este nuevo canal nos ofrece.

Para que la desconfianza de las compras en Internet sea cada vez menor, las empresas estudian varios sistemas y métodos de seguridad. Por ejemplo, me parece una fantástica idea que si compras con tu tarjeta Visa en la red, en el preciso instante en que esa orden llegue a Visa (o bien a la compañía de la tarjeta de compra que estás utilizando), la entidad te envíe un mensaje informativo del movimiento de la compra ya sea a tu móvil o a tu mail de forma que quedes completamente informado y que, en el caso de que no la autorices, también puedas proceder a anular ese movimiento inmediatamente.

También se ha hablado de la posibilidad de comprobar la identidad del usuario que está realizando una compra en Internet mediante la comprobación de alguna de sus características físicas tales como el reconocimiento de la voz, el iris o la autenticación de sus huellas digitales. ¿Te imaginas? ¡como en las películas!, pero estos sistemas por el momento resultan bastante caros para tenerlos en casa.

Comprar por Internet

Comprar por Internet

Personalmente, hasta estas Navidades no me había animado a utilizar la red para hacer mis compras. Quería hacer un regalo a un amigo, una vez cenamos en un restaurante y tomamos un vino que le gustaba mucho. A él le gusta mucho ir a este restaurante porque era el único lugar en el que podía disfrutarlo ya que por lo visto es difícil de encontrar.

Después de recorrer varios comercios y bodegas buscando lo que para mí estaba comenzando a ser una pesadilla, me negué a volver a recorrer más calles de Madrid repletas de gente que, con toda seguridad, estaban tan cansados y tan hartos como yo de buscar el regalo idóneo para cada familiar y amigo al que querían obsequiar con un regalo.

¿Qué hacemos todos aquí pasando frío? Me hubiese gustado gritarlo en alto justo en el momento en el que se me ocurrió probar mi primera experiencia como consumidor en Internet.

Sin dilación, al día siguiente entré en mi ordenador como todos los días. Encontré una web de vinos y allí puse el nombre del que buscaba, su denominación de origen y la cosecha que quería cuando de repente. ¡Voila! allí estaba, no lo podía creer.

Me indicaron los datos que tenía que poner para hacer el pago con mi tarjeta y hasta me dieron un justificante de la compra. También me permitieron poner un mensaje a mi amigo en una tarjeta. A los tres días, él me llamaba emocionado por la sorpresa de mi regalo. Lo había conseguido, sin moverme de casa y de forma rápida.

No volveré a gastar mi tiempo yendo de compras aunque admito que el pan lo seguiré comprando en el horno de al lado de mi casa ¡está tan rico!

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